Porque sucede que el intento
fracasado de conducir a la economíamundo europea
a la forma adoptada por las economíasmundo china,
persa o romana (el imperio) fue protagonizado precisamente por
el Estado español. Y su fracaso tuvo para el conjunto la
consecuencia de la consolidación de la economíamundo
europea y la fantástica expansión del capitalismo
histórico. Pero para el Estado español implicó
no alcanzar siquiera la condici6n de Estado del "centro"
de la economíamundo y su conversión en potencia
semiperiférica para caer luego en la condici6n de periférica.
Condici6n periférica con Isabel II en la que intenta su
conversión en Estadonación moderno. Intento
en el que precisamente choca bruscamente con la resistencia de
la formación social vasca.
Wallerstein titula De Seuilla
a Amsterdam, el fracaso del Imperio el capitulo 4 de su volumen
I. Que comienza diciendo:
"La economíamundo
europea que se estaba creando era un gran premio, y es comprensible
que los hombres buscaran su control. La ruta de la dominación
imperial era el camino clásico, familiar para los hombres
de esta era. Muchos soñaron con esa posibilidad. Los Habsburgo,
bajo Carlos V, hicieron un valiente intento de absorber toda Europa.
Hacia 1557, el intento habia fracasado, y España perdió
definitivamente no sólo su imperio político sino
también su papel económico central".
Wallerstein resume asi las coordenadas
básicas y el proceso conflictivo del intento:
"España tuvo
éxito ya en el siglo XVI en la creación de un vasto
imperio en las Américas, tan grande como lo permitía
el coste del transporte marítimo. Esto supuso un relampagueante
crecimiento del comercio trasatlántico... que vino acompariado
por una espectacular expansión política por Europa.
Tras la coronación de Carlos V como emperador del Sacro
Imperio Romano Germánico en 1519, sus dominios en Europa
incluían areas tan vastas y discontinuas como España
(incluyendo Aragón), Los Paises Bajos, varias regiones
del sur de Alemania (incluyendo Austria), Bohemia, Hungria, el
Franco Condado, Milán y las posesiones españiolas
del Mediterráneo (Nápoles, Sicilia, Cerdeña
y las Baleares). Por un momento este imperio, paralelo en su estructura
al contemporáneo imperio otomano de Soleimán el
Magnífico y al imperio moscovita de Ivan el Terrible, pareció
absorber ese espacio político de Europa. Parecía
que la naciente economíamundo podría convertirse
en otro imperio. Carlos V no fue el único en intentar absorber
la economíamundo europea en su imperio. Francisco
I de Francia estaba intentado hacer lo mismo y Francia tenía
las ventajas de su tamaño y su centralidad. Pero Francia
tenía menos recursos para su intento, y la elección
de Carlos V como emperador, por encima de Francisco I, fue un
gran paso atrás. No obstante, Francia, localizada "en
el coraz6n" del imperio español era suficientemente
fuerte como para hacer que la historia de los siguientes cincuenta
afios fuera la de una guerra virtualmente constante entre los
dos gigantes imperiales, los Habsburgo y los Valois, una lucha
que conduciría eventualmente al agotamiento de ambos en
1557" (14)
"...Los imperios de
los Habsburgo y los Valois fracasaron ambos, y se hundieron juntos.
No s61o España sino también Francia se declaró
en bancarrota en 1557. Los Habsburgo, no obstante, fueron los
primeros, para subrayar su primacía incluso en la derrota.
Los dos fracasos financieros llevaron muy rápidamente al
cese de las luchas militares y al tratado de CateauCambresis
de 1559, que había de cambiar durante cien años
los términos de referencia política en Europa. Estas
bancarrotas fueron por tanto algo más que un reajuste finaciero.
Todo un mundo se había venido abajo.
Lo que se vino abajo no fue
meramente una particular estructura de Estado. Fue más
que la trágica abdicación de Carlos V, en medio
de las lágrimas de sus caballeros. Lo que se vino abajo
fue el sistema mundial. Durante cien años Europa había
estado disfrutando de prosperidad. Los hombres habían intentado
beneficiarse de ella a la antigua. Pero los adelantos tecnológicos
y la irrupción de elementos capitalistas habían
progresado ya demasiado para que fuera posible recrear imperios
políticos en correspondencia con las areas económicas.
El año 1557 señala, si se quiere, la derrota del
tal intento, y el establecimiento de un equilibrio de poder en
Europa que permitiría a los Estados que pretendían
ser naciones (llamémoslos nacionesEstado) llegar
a sus propios términos y progresar en la aún floreciente
economíamundo".
(15)
"EI nuevo sistema iba
a ser el único que ha predominado desde entonces, una economíamundo
capitalista en la que los Estados del centro iban a quedar entrelazados
en una situación constante de tensión económica
y militar, compitiendo por el privilegio de explotar a las areas
periféricas (y debilitar sus aparatos de Estado), y permitiendo
a ciertas entidades jugar un papel intermediario especializado
como potencias semiperiféricas". (16)
Wallerstein finaliza ese capítulo señalando que la peste de 1630 y sus consecuencias fueron la última gota que llevó al norte de Italia a completar la transición de centro a semiperiferia y que España estaba sufriendo esta misma transición en esta epoca. El fracaso de su intento imperial ha impedido al Estado español convertirse en una de las áreas favorecidas de la economíamundo a las que Wallerstein llama Estados del centro. "En tales Estados--dice Wallerstein--, la creación de un fuerte aparato de Estado unido a una cultura nacional, fenómeno a menudo llamado integración, sirve como mecanismo para proteger las disparidades surgidas en el seno del sistema mundial y como máscara ideológica justificadora del mantenimiento de tales disparidades". El Estado español no cumplió ni el requisito de la creación de un aparato de Estado fuerte ni el de "una cultura nacional" (precisamente porque engloba varias culturas nacionales: la vasca, la catalana, la gallega y -durante varios decenios- la portuguesa, además de la mayoritaria) a diferencia del Estado francés que emerge como Estado del centro junto a Holanda e Inglaterra precisamente porque une a sus ventajas económicas el cumplimiento de esos requisitos.
5. La caída de España a la condición de
potencia semiperiférica.